Cecinas Soler, Curicó

Lomito celestial en Curicó

Cecinas Soler

Cómo llegué a Cecinas Soler

Siguiendo con nuestro viaje a la región del Maule con Andrés y la Flo, no podíamos devolvernos a Santiago sin pasar por el mítico. El clásico. El incomparable. El histórico. Ese del que todos hablan. Y que algunos catalogan como el mejor lomito de Chile. Sí. Pasamos por Cecinas Soler, para probar su legendario lomito italiano (y bueno, ya que estábamos ahí, también un Barros Jarpa con jamón planchado).

¿Les cuento? Estaba nervioso. Casi transpiraba. Tenía las manos heladas. Pero por sobre todo, tenía miedo. Miedo de que un restaurante que tanto amo, justo, pero justo justo me tocase malo. Hasta ahora nunca me había fallado. Pero siempre hay una primera vez. Ni siquiera me quiero poner en esa situación. No sabría qué hacer. ¿Calificarlo con menos de tres narices de chancho? Uf, mejor ni pensarlo. Les cuento cómo me fue.

Fotos con mi Sony Xperia X

El restaurante Cecinas Soler

Ubicado en la entrada de Curicó, es una parada obligada para cualquier automovilista, motoquero o camionero. Incluso si no van a Curicó. Y es que si pasas por ahí y decides no frenar en Cecinas Soler, te mereces todas las penas del infierno y que los huevos fritos te lleguen siempre ya reventados. 

Cecinas Soler funciona como restaurante desde 1967, después de ganarse buena fama por la venta de carnes y cecinas de cerdo. Desde ese momento, ha ido construyendo una reputación a prueba de balas. Tanto, que muchos chilenos, cuando reciben algún extranjero en su casa, se pegan el pique para que vean cómo es un lomito de verdad.

Ojo

Si van a Cecinas Soler, háganlo con tiempo. Porque las seis o siete veces que he ido, siempre hay fila para poder sentarse. Y eso ya te dice más o menos el nivel de lo que vas a comer.

El local no es bonito, pero sí limpio. Pasado a blanco. Y tiene un amplio comedor, además de una “tienda” en el mismo salón. Ahí puedes comprar el mismo lomito (sí, exactamente el mismo) que comes en un sánguche, además de distintos cortes de carnes, cecinas, tortas Montero, alfajores y quesos.

 

La carta de sándwiches

Aquí venden, en idea, sándwiches “típicos”. Pero cuando los hacen con ingredientes de tan alta calidad, es como si fuesen sándwiches nuevos. Nunca antes vistos. Y es que ese lomito…. ya perdón. Me desvío.

Entre los sándwiches, puedes elegir lomito, salame, vienesa, arrollado, pernil, jamón crudo o planchado. Si eligen jamón, por favor vayan por el planchado. No sé qué magia negra le echan, pero es mortal. Además, me recuerda a mi viejo, el Hush, que cada vez que podía, nos traía un Barros Jarpa frío de Cecinas Soler. Me acuerdo que después yo iba a contarle a mis compañeros del colegio la cantidad de láminas de queso y jamón que traía. No lo podía creer. Incluso, siento que con ese sánguche partió mi fascinación por este tema. Bonito, ¿no?


Dedicado al Hush por entregarme tanto cariño siempre!

El lomito italiano en Soler

Pasó. Todo el miedo desapareció. Y es que cuando llegó el lomito italiano a mi mesa, y pasé a pegarle el primer mordisco, todas esas vacilaciones se las llevó esa mayonesa casera. Esa excelente palta. Ese lomo tierno y sabroso.

Lo más mágico es que ese lomo no tiene “nada especial”. Me gustó tanto, que luego conversé con las cocineras para saber qué le echaban. Y me respondieron: “nada”. Tal cual. NADA!! Pero wn!! Cómo no le van a echar nada!! Así no más. Limpiecito. Solo dejando que la calidad de la carne resalte por ella misma.

No lo entiendo. Es que va casi que en contra de todo lo que uno hace mientras cocina, que trata de echarle miles de aliños para que quede más sabroso. Para mi, se lo dejo a la magia. La magia de Soler.

Y cachen que el tomate no estaba tan rojo como a mi me gusta. ¡Pero qué me importa! Al probar el conjunto, todos esos detalles pasan a un tercer plano.

 

En resumen

Les dejo tres consejos. Vayan. Vayan. Y vayan. Es que no pueden decir que han comido buenos lomitos hasta probar uno aquí. Además, es imposible que quedes con hambre después de comer esa cantidad de finas láminas de tierno y sabroso lomito.

El lomito italiano de Cecinas Soler da para hacer un caso de estudio. Así como en Stranger Things, yo creo que hay algo más detrás de esa carne. Un universo paralelo donde “Eleven” se codea con chanchitos felices. Qué sé yo. Es que no puede ser tan simple jajaj.

Lamentablemente, creo que esta crítica le va a hacer mal a Soler, porque dejo las expectativas por las nubes. Pero no podía aguantarme el entusiasmo de escribir esto tal como lo siento. Así que perdón Soler. Perdón chanchito del logo, si ahora todos van pensando en encontrarse con el cielo de los lomitos. Pero es que para mi, lo es.

LOMITO ITALIANO

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