La Forja, Providencia

Nueva sanguchería en Providencia

La Forja Sanguchería

Cómo llegué a La Forja Sanguchería

A pesar de que los dueños de La Forja Sanguchería me habían invitado por el Instagram de @365Sanguchez, se me había olvidado completamente y fui por la recomendación de uno de ustedes. No sabía mucho porque abrieron recién hace tres meses, pero si dos de ustedes ya me la estaban recomendando, era por algo. Así que aproveché el llamado desesperado de Cristián (@CrisSanchezTV) buscando almuerzo antes de su reunión con la Teletón, para invitarlo a este nuevo lugar.

Les dejo su página web y su Facebook.


Fotos sacadas con mi Sony Xperia X

El restaurante La Forja Sanguchería

Ubicado en Magnere, entre Santa Beatriz y Antonio Bellet, Providencia, La Forja Sanguchería es el nuevo lugar del barrio para ir a comer sándwiches gourmet.

Si vas por la vereda, hay solo un par de escalones de distancia de su rica terraza. Abren de lunes a sábado, y al horario de almuerzo te encontrarás con muchos oficinistas buscando algo rápido y rico para comer. Por lo mismo, ofrecen un menú ejecutivo (solo una opción, más la alternativa vegetariana). 

Pero si vas a La Forja Sanguchería y pides el menú, hay dos alternativas. O eres un oficinista que trabaja por ahí, o derechamente eres un huevón jajaj. “Con respeto”, como diría el Mago Valdivia. Y es que si vienes, tienes que probar los sánguches po!

 

La carta de sándwiches de La Forja Sanguchería

Como proteínas, ofrecen churrasco, hamburguesa, lomito, pollo, plateada, vienesa o la opción vegetariana/vegana (hamburguesa de lentejas). Y de agregados, puede ir por “los de siempre” o “los de la casa”.

Los primeros, incluyen los montajes italianos, lucos, completos (chucrut, salsa americana, tomate y mayonesa casera) y chacareros.

Los segundos, más jugados, son los que recomiendo. Aquí puedes encontrar el “Lomito La Fragua” que se pidió Cris. Tiene lomito, queso mantecoso, tomate, cilantro, ají verde y mayonesa casera. Fresquito.

También hay un sándwich de salmón ahumado con mostaza dulce, aceitunas, tomate, rúcula y alcaparras. La hamburguesa que tienen es de wagyu, y el administrador dice que es la especialidad. Aún así, me fui por la “Plateada La Forja”. Tiene rúcula, palta, queso azul, cebolla caramelizada y lactonesa sin lactosa (suena hasta divertido, pero es así).

 

El sándwich de plateada de La Forja Sanguchería

Me sorprendió. Primero, porque al ser una sanguchería nueva, no tenía tantas referencias. Y era rico. Muy rico. Pero también porque cuando tuve frente a mis ojo el sándwich de plateada de La Forja Sanguchería, admito que lo miré en menos. Hice una mueca. Fruncí el ceño y miré a Cris, intentando decirle por telepatía que se venía un mal sándwich. Pero por suerte, me equivoqué. Porque estaba espectacular.

Y es que en apariencia quizás no pintaba mucho, porque la carne apenas se veía, tapada por el resto de los ingredientes.

La marraqueta, fresca y crujiente. Bien dorada, y con mantequilla en el interior. Bien.

Les diría que el punto flaco fue la lactonesa (mayonesa sin huevo). Aquí usan leche sin lactosa en vez de leche entera. Eso obviamente se traduce en el sabor, que es súper híper dúper suave. Muy líquida y bien blanca, apenas se nota. Es solo un leve toque cremoso, casi imperceptible.

Pero el fuerte, por suerte, es la plateada. Estaba mágica. Sabrosa como pocas que haya probado en mi vida. Cocinada por cinco horas para lograr una blandura perfecta (acabo de descubrir que se dice “blandura”. Suena raro, ¿no?). Lo más rico, es que luego de prepararla, al momento de darle el golpe de calor la vuelven a cocinar en su mismo caldo, logrando un concentrado exquisito y muy sabroso.

El queso azul está entre la cebolla caramelizada y la plateada, permitiendo que se derrita y que aparezca solo lo justo y necesario, sin ser invasivo. Me encantó eso. En algunos mordiscos sentías el queso, en otros dudabas de si tenía. Bien, para un producto que se caracteriza por ser fuerte. Lo tomé casi como un juego de percepciones sutiles.

 

Para tomar

Me pedí una cerveza artesanal de Olmué que se llama “Sagrada” Blonde Ale y quedé loco. Me encantó. La pedí michelada (no “chelada”, que lo encuentro un invento digno de sumarse a la lista de los pecados capitales). Picante y refrescante. Una mezcla que vale la pena probar.

En resumen

Muy buen descubrimiento en un rincón poco explorado de Providencia. La Forja Sanguchería es un lugar que en tres meses ha logrado ganarse a los oficinistas de la zona, pero que de seguro se ganará una clientela fiel con el pasar de los días.

Mi plateada y el lomito de Cris estaban espectaculares. Siendo un muy buen presagio del resto de la carta, que me quedé con ganas de probarla.

PLATEADA LA FORJA

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